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En Colegio Losada Estrenamos El Método De Matemáticas ‘Singapur’.

En Colegio Losada estrenamos el método de matemáticas ‘Singapur’.

Este año el Colegio Losada estrena en primero de primaria el método Singapur en matemáticas, que todavía no está extendido en España. Este método consiste en ir más allá del aprendizaje, a no solo enseñar a aprobar exámenes, sino también a pensar y a entender las matemáticas.

Fue impulsado por Yeap Ban Har, para él, ‘aprender esta materia no es tanto hacer cálculos como interiorizar un nuevo idioma’.

Su objetivo es enseñar a los alumnos a resolver problemas por sí mismos, para que así consigan aprender a pensar, y ha colocado a los estudiantes de Singapur a la cabeza de las pruebas de nivel internacionales en esta materia. La esencia de este método reside en que los profesores deben enseñar en clase trabajando con los alumnos en equipo, a través de objetos concretos y dejando a los alumnos que debatan cómo resolverlo hasta llegar a una misma solución por distintos caminos, en vez de explicarles solo los procedimientos matemáticos que tienen que memorizar.

Singapur no es un método memorístico. Estas clases se dividen, siempre, en tres fases de trabajo: una primera fase concreta donde los alumnos utilizan materiales; otra pictórica, en la que dibujan esos materiales sobre el papel; y una última fase abstracta, de representación de los números naturales.

Durante esa primera fase los alumnos ‘hablan’ matemáticas. En el momento en el que se les plantea el problema se les ofrecen una serie de materiales para que exploren posibles soluciones. Tienen un tiempo limitado para llegar a un acuerdo entre ellos. Una vez ha terminado ese tiempo, cada grupo expone en voz alta las conclusiones a las que han llegado. Entonces llega el momento de corregirse unos a otros y argumentar. Todas las opiniones son válidas y tenidas en cuenta, con el objetivo de que sean ellos mismos os que se den cuenta de sus errores.

En la segunda fase recurren a libros de texto, hasta ese momento guardados, para contrastar la solución a la que habían llegado, y saber si es la correcta.

Por último practican lo aprendido, se enfrentan ellos solos al problema para ver si lo han comprendido y si son capaces de elaborar, en su cabeza, una solución.

Este tipo de métodos aumentan la autoestima del alumnado y facilitan el aprendizaje, además de acelerarlo. Ya no se tienen que preocupar de aprenderse las fórmulas exactas, si no de razonarlas y sacarlas ellos mismos a través de sus conclusiones.

En definitiva, un método innovador, que aunque todavía sea pronto para ver los resultados globales de este sistema en el rendimiento de sus alumnos, no dudamos que a ‘medio plazo’ se perciba la mejoría.

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